Lo que aprendí de la Luna

Satélite natural de la Tierra, cuerpo celeste luminoso con una cara visible y otra oculta. 28 días es lo que tarda en dar la vuelta alrededor de nuestro planeta. Objeto admirado, con una gran influencia en diferentes culturas desde la antigüedad ha formado parte de  mitologías, del arte, el lenguaje y el calendario. Tambien su presencia influye sobre la naturaleza, los oceános causando mareas y se dice que también en la fase de luna llena puede influir en el ser humano.

Esta claro que la Luna tiene su propio lenguaje hacia el planeta, su presencia es una muestra de la perfección en la que vivimos rodeados y que ni al mejor pintor se le hubiera ocurrido crear algo tan bonito.

Luego de su fase de introspección, pocos días al mes se deja ver  totalmente extrovertida y radiante, sale a iluminarnos sin pedirnos nada a cambio. Debo confesar que cada vez que la veo no puedo ser indiferente a ella, ya que siento que merece mi respeto y por lo tanto, unos minutos de mi tiempo para tener un diálogo interno con ella.

Desde su lenguaje sin necesidad de palabras he aprendido que:

  • Nuestra presencia es perfecta tal como es, no necesitamos retoques, la luna no se pregunta que tiene de malo o de bueno, o que debería cambiar, solo fluye con el todo, tal como es.
  • El silencio es también fuente de cambio y de transformación. Desde el silencio se puede generar el poder de cambio.
  • Son necesarios momentos de soledad, de conversación con uno mismo como también momentos de caminar con el otro.
  • Permancer al lado de alguien sin necesidad de pretender nada a cambio, hace que nuestro interior crezca y nuestra presencia sea mas importante para el otro.
  • Todos tenemos un lado no visible, que nadie es capaz de llegar, que solo se reserva para nosotros mismos.
  • Aunque la luz de la luna sea bloqueda en los eclipses lunares por la interposición de la Tierra, su oscuridad magnifica su presencia, con lo cual si tenemos obstáculos en nuestro camino, esa oscuridad momentánea nos hará mas fuerte y al final  será necesaria para nuestro aprendizaje.

 

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La Luna tiene su propia publicidad y es un claro ejemplo de como atraer a los demás e influir sobre ellos. Su mecanismo  no es intrusivo, sino al contrario la frecuencia y la repetición son importantes siempre que se respete el espacio del otro. Su presencia es igual para todos no discrimina raza, color, culura, religión etc. Todos somos iguales y tenemos los mismos derechos ante ella. En toda cultura ha encontrado su lugar y posee un único nombre: moon (inglés), mond ( alemán), lune (francés), qamar (árabe), yue (chino) y maan (holandés).

Cuando hablo de influir sobre los demás, no me refiero a hacer algo para que lo demas piensen como yo quiero, sino desde la presencia y el lenguaje del cuerpo podemos dejar huellas en los demas sin necesidad de que intermedien las palabras,  con un buen diseño y contenido se pueden sumar varios adeptos.

La luna contiene las reglas del Marketing, precio, plaza, producto y promoción. Si esta claro que si la Luna tiene un precio en nuestras vidas y en el planeta no se mide con dinero sino con luz y energía. Tiene una plaza internacional, se expresa en todos los idiomas y es parte de todas las culturas. Respecto a la promoción, no necesita de agencias ni gurúes del marketing , su simpleza, diseño milimalista logran que se destaque por sí sola.

Contemplar la Luna es un buen ejercicio, no solo es un buen ejemplo de influencia sino tambien como fuente de inspiración para ideas creativas, ella puede ser un buen comienzo.

Emotiva campaña realizada para Navidad por la marca John Lewis que tiene a la Luna como escenario principal.

 

Comercial realizado por la marca Haynes, con un toque de comicidad, donde tambien transcurre en una supuesta Luna.

 

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